jueves, 13 de octubre de 2011

Esperar y esperar...

Los sueños, a veces, representan cosas que queremos o necesitamos pero normalmente hacen darnos cuenta de lo que hay en realidad.




El amor es sufrido y considerado, nunca es dejado. El amor nunca es jactancioso o engreído, nunca es grosero o egoísta, nunca se ofende ni es resentido. El amor no haya placer en los pecados de los demás y se deleita en la verdad. Siempre está dispuesto a excusar, confiar, esperar y soportar todo lo que venga.




"Alguien dijo alguna vez: si deseas algo con mucha fuerza, déjalo en libertad. Si vuelve a tí, será tuyo para siempre. Si no regresa, no te pertenecía desde el principio".






Y comprender que tal vez amar es otra cosa. Es saber que no pretendes apropiarte del corazón del otro, que no es tuyo, que no te toca por contrato. Debes merecerlo cada día. Porque cuando alguien a quien quieres se te va, intentas detenerlo con las manos, y esperas poder atrapar así también su corazón. Pero no es así. El corazón tiene piernas que no ves. El amor no es una deuda que saldar, no regala créditos, no acepta descuentos.”




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