sábado, 17 de noviembre de 2012

fuimos pasado

Aqui estoy escribiendote en la habitacion rosa de mi quinto piso. Echada sobre esa cama que un dia fue tan nuestra. Parece que el tiempo no ha pasado y que, mientras escribo esto tu estas dormido a mi lado, despreocupandote del tiempo, abrazado a mi. Recuerdo que te miraba y sonreia porque no habia nada mas dulce en el mundo que verte dormir, con esa cara de felicidad que lo decia todo. Recuerdo que en el momento en el que abrias los ojos y me veias esa felicidad aumentaba y me sonreias. Te levantabas de la cama y cojias la guitarra. Hay sentado sobre el peluche gigante que hoy abrazo tocabas aquella cancion que en esos dias se convirtio en mi favorita, te quiero decia el estribillo. Recuerdo que no la habias aprendido de memoria, pero cuando llegaba el estribillo me mirabas y la cantabas en voz baja, luego sonreias. Tu, hay sentado sobre aquel osos gigante despaldas a mi, me hacias tan feliz que se me hacia imposible no levantarme y besarte. Y asi de esa manera fueron pasando los dias, aunque cada dia deseaba que no pasaran, que se congelara el tiempo cuando estaba contigo. Pero no el tiempo corre, vaya que si corre. Recuerdo que despues de unas cuantas semanas increible estar sentada en el sofa, mirando el reflejo de una television apagada, y verme ahi, sudando lagrimas. Se me hacia tan dificil moverme, tan dificil pensar que aquello que pasaba era cierto. No podia parar de pensar en todo, cerraba los ojos y veia ese momento en el que te dormias a mi lado. Sin quererlo el tiempo paso, se acabo nuestra suerte. Recuerdo estar pensando en como empezo todo, en medio de todos aquellos coches que pasaban, mientras yo tr miraba a los ojos. Recuerdo gritarte taxi! Y pegarte suave en el hombro(dulce mania la mia) tambien recuerdo como tu me apartaste la mano y me dijiste tranquilamente: con los taxis es un beso. Nuestros labios se fundieron de tal manera que pareciamos uno. Dulce beso. Inmensa felicidad. Me miraste a los ojos, con esos ojos verdes como esmeraldas y dijiste esas dos palabras que, a dia de hoy, prefiero no recordar. Y ahi, en medio de aquel monton de coches con un monton de gentes ajenos a todo aquello que sucedia, me di cuenta de lo que es el amor. Dulce y amargo al mismo tiempo un extraño brote de felicidad junto un miedo inmenso de perderle. Ganas de un futuro, pero también de un presente y de mucho pasado.

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