sábado, 24 de noviembre de 2012

Por eso amamos

En el fondo todos somos perfectas réplicas de Robinson Crusoe. Lo disimulamos bien. Pero así es la cosa. Cada uno vive encerrado en sí mismo. Como en una burbuja de la que nadie querría salir jamás. Una multitud es un conjunto de personas juntas pero solitarias. En tiempos de Daniel Defoe (el autor de la mencionada novela) la soledad no existía. El mundo estaba organizado de un modo tal que cada uno ocupaba un lugar. No había libertad pero tampoco soledad. No se podía hacer nada pero había compañía. No dije facebook. Dije compañía. Hoy somos libres, podemos ir a cualquier parte (si tenemos tiempo y plata para pasaje y hotel), hacemos lo que queremos o lo que nos dejan pero pagamos todo eso con soledad. Consulté a mi psico sobre la cuestión. Ella se limitó a responder en su estilo sobrio y lacónico. Dijo que en el fondo ninguno de nosotros quiere salir de la burbuja del yo. Ahí estamos cómodos y nadie nos molesta. Hay un solo problema. La mismidad se torna con el tiempo intolerable. Llega un momento que en no aguantamos un minuto más nuestras palabras, nuestra cara en el espejo, nuestras perras manías, nuestra supuesta genialidad. Por eso amamos. Porque necesitamos desesperadamente de un otro que le ponga límites (un borde) a tanto yo y yo y yo. Conclusión. Por eso amamos.
http://suspendelviaje.blogspot.com.es/2010_04_01_archive.html

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